LA ILUSIÓN  

               Todos estos días, todas estas Fiestas, se basan en la ilusión. Son conmemoraciones idílicas de acontecimientos que, seguramente, nunca ocurrieron, ni ocurrirán, pero que pudieron haber ocurrido. Es el sentimiento que, a través de los siglos, se convierte en tradición; es la esperanza de un futuro que se cumple con la existencia constante de una quimera.

                La ilusión es la expectativa de la posesión de un juguete, cuando la niñez apenas ha comenzado y la vemos reflejada en la sonrisa de un niño, en el ensueño de su mirada, en sus pequeños arrebatos, brazos al aire, esperando, con anhelo, la satisfacción de un deseo.

La ilusión es el extraño sentimiento que hace zozobrar al alma, cuando siente la desconocida llamada del primer amor; el conteo de las horas, ante la siguiente visita; la posibilidad de entrelazar sus manos con la tuyas; la perspectiva de ser correspondido.

La ilusión, es la expectación ante el nacimiento de los hijos, la quimera de su porvenir, el sueño de sus triunfos, la esperanza de su independencia, y la única actitud, ante la tortura de sus, posibles, fracasos, y, aunque lo niegues con la mente, es la posesión del sentimiento religioso, que nos ayuda a solventar problemas, aparentemente irresolubles, simplemente levantando la mirada hacia un espacio infinito, a veces azul, con frecuencia  nublado, que cobija un dios lejano y desconocido, cuyo poder necesitamos, como último recurso, para disipar  la angustia del pensamiento

Quizás estoy describiendo los sentimientos que llenaban otras épocas, en las que las necesidades de la existencia, cedían, pospuestas ante el empuje de otras costumbres, de otras formas de ver la vida, de otra forma de sentir las emociones en las que encontraban su base.

Los nuevos tiempos han sustituido la constante ilusión del, llamado, romanticismo, con la practica de un amor carnal, exento de la emoción de lo que, la Iglesia, ha considerado un ilícito moral, y que siempre ha tenido cierto atractivo turbador. Porque, el placer momentáneo, sin más expectativa que un deseo cumplido, es como caminar por un mundo desequilibrado. Venimos de la nada, con la esperanza de una vida, pero, la ilusión, es la vida.

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