Cayó en silencio y de hinojos
Su cara es blanca. De cera
Se le han hundido los ojos,
Con ribetes violeta.

Surcó el alma los espacios
A la llamada otra vida
Que mezcla dioses e infiernos
Como ideas concebidas
En caminos de esperanza
Y de llegadas benditas.

Y aquí en la tierra dejó
A nuestras almas, transidas,
Los ojos enrojecidos
De llanto y desolación
Y de una pena infinita.

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